Antes de que el nombre GT-R estuviera asociado a tecnología, turbos y electrónica avanzada, existió el Hakosuka. Cuadrado, ligero y nacido para competir, este Skyline de finales de los 60 y principios de los 70 fue el coche que puso la primera piedra del mito Nissan GT-R.
El Skyline que empezó la leyenda Godzilla
El apodo Hakosuka nace precisamente de su forma: hako por caja y suka como abreviatura de Skyline. Y esa silueta recta, casi sencilla, es parte enorme de su encanto. No impresiona por exageración; impresiona porque transmite origen, historia y autenticidad japonesa.
Un clásico JDM que funciona mejor cuanto más se conoce
En escala 1/18, el Hakosuka gana mucha presencia. El blanco resalta especialmente bien las líneas limpias del coche y le da un aire muy de turismo japonés clásico preparado para circuito.
Para colecciones que entienden el origen del GT-R
Este modelo encaja perfectamente junto a Skyline modernos, deportivos japoneses clásicos o vitrinas JDM de enfoque más purista. Tiene algo muy distinto al Supra o al Silvia: aquí la sensación es más histórica, más de raíz del automovilismo japonés moderno.