El Ford Fiesta XR2 de 1981 pertenece a una época en la que un utilitario deportivo no necesitaba cifras enormes para sentirse especial. Bastaba una carrocería ligera, una estética más agresiva y ese punto de coche joven que parecía hecho para carreteras secundarias y primeros sueños deportivos.
El pequeño Ford que encendió la fiebre XR en Europa
El XR2 fue el punto de partida de una familia muy querida entre aficionados a los compactos deportivos de Ford. En azul metalizado, esta versión gana un aire muy de principios de los 80: sencillo, limpio y con más carácter del que su tamaño deja imaginar.
Escala 1/18 para disfrutar un utilitario con mucha actitud
En miniatura grande, el Fiesta XR2 se disfruta precisamente por sus proporciones compactas. No necesita parecer ancho ni exagerado; su gracia está en esa sensación de coche pequeño, ágil y algo travieso.
Una pieza para vitrinas de deportivos populares europeos
Funciona muy bien junto a Golf GTI, Peugeot 205, Opel Kadett o compactos deportivos de los 80. Tiene ese encanto de coche accesible que acabó convirtiéndose en mito de barrio y de aficionado real.