Hay coches que nacen del reglamento y acaban siendo leyenda. El Opel Omega Evo 500 de 1990 es uno de ellos: una berlina de calle transformada en máquina de homologación para el DTM, producida en apenas 500 unidades por Irmscher con 230 caballos bajo el capó. No era un coche para todos. Era un coche para los que sabían lo que estaban mirando. Solido lo recoge en escala 1/18 con licencia oficial Opel, en rojo, y con el nivel de detalle que esta escala permite cuando se trabaja bien.
Una berlina de competición que tiene más historia de la que aparenta
El Omega Evo 500 no era un deportivo convencional. Era una berlina de cuatro puertas con vocación de circuito, pensada para cumplir los requisitos de homologación del Campeonato Alemán de Turismos. Esa dualidad coche de calle con alma de competición es exactamente lo que hace interesante esta pieza dentro de una colección. En una vitrina de coches alemanes de los noventa, el Omega Evo 500 en rojo no necesita presentación: su silueta lo dice todo antes de que nadie lea la etiqueta.
Diecast 1/18 con funciones reales y acabado de referencia
La miniatura está fabricada en diecast, con puertas delanteras practicables y dirección funcional que permite girar las ruedas desde el volante. El acabado en rojo viene acompañado de detalles interiores cuidados, lo que en escala 1/18 marca la diferencia entre una pieza que se mira y una pieza que se estudia. La caja de presentación mide 31 x 15 x 14 cm, lo que da una idea clara del espacio que ocupa y del peso que tiene en mano.
Una pieza que cambia el ritmo de cualquier colección de clásicos alemanes
En una estantería de deportivos y berlinas de los ochenta y noventa, el Omega Evo 500 aporta algo que pocos coches de esa época pueden dar: la historia de un fabricante generalista que decidió tomarse en serio la competición. Es de esas piezas que ganan cuanto más sabes lo que estás mirando. Para un coleccionista de DTM, de Opel o simplemente de berlinas con carácter, esta referencia de Solido tiene un lugar claro.