El Fiat 500 Abarth de 2008 marcó el regreso moderno de la marca del escorpión con una receta muy clara: tomar el simpático Fiat 500 y darle más sonido, más agresividad y una conducción mucho más viva. El resultado fue uno de los pequeños deportivos urbanos más carismáticos de su generación.
El urbano italiano que volvió a poner el escorpión en la calle
El gran atractivo del Abarth es precisamente ese contraste. Mantiene unas proporciones compactas y casi amables, pero añade paragolpes agresivos, escapes deportivos y una actitud mucho más nerviosa que el 500 convencional.
Una maqueta ideal para vitrinas compactas y deportivas
En escala 1/24, el Abarth conserva muy bien ese aire juguetón y urbano que lo hizo tan popular entre aficionados jóvenes y amantes de los pequeños GTI modernos.
Perfecto para colecciones italianas y compactos deportivos
Funciona especialmente bien junto a un Mini Cooper, un Renault Clio RS o pequeños deportivos europeos recientes. Tiene esa energía divertida de coche pensado para disfrutar de cada curva sin necesitar cifras enormes de potencia.