El GT-R de Nissan es uno de esos coches que no necesita presentación entre aficionados al mundo JDM y al coleccionismo de modernos. La versión 2017 del R35 mantiene esa silueta ancha, baja y contundente que lo ha convertido en referencia de superdeportivo accesible con prestaciones de otro nivel. Burago lo recoge en escala 1/24 con diecast y acabado en pintura metálica roja, una combinación que en vitrina tiene mucha presencia.
Un GT-R que se toca, no solo se mira
Lo que diferencia a esta referencia de una miniatura puramente estática es la cantidad de funciones que incorpora: las puertas se abren, el capó delantero es practicable y las ruedas son direccionales. Los neumáticos son de goma sintética, un detalle que se nota al tacto y que da un punto de realismo extra al conjunto. Todo bajo licencia oficial Nissan, lo que garantiza que las proporciones y los detalles responden al modelo real.
Escala 1/24: el tamaño que cambia la vitrina
Con aproximadamente 19,5 cm de largo, 8,5 cm de ancho y 5,5 cm de alto, el GT-R en 1/24 tiene suficiente masa para imponerse en una estantería sin resultar excesivo. Es una escala muy agradecida para coches de este perfil: el R35 gana en anchura y en lectura de carrocería, y el rojo metálico ayuda a que las líneas del coche respiren bien entre otras piezas de la colección. Para quien está construyendo una vitrina de deportivos modernos o quiere añadir un representante JDM con carácter, esta referencia encaja sin forzar nada.
Burago 21082 en una colección de modernos
Burago lleva décadas siendo una de las marcas de referencia para el coleccionismo diecast en 1/24, y el GT-R 2017 es un buen ejemplo de por qué: producto terminado, con funciones mecánicas, embalaje original y una relación entre tamaño y detalle que funciona bien tanto para el aficionado que empieza como para quien ya tiene una colección formada y busca completar una línea de japoneses modernos. Tiene ese punto de coche que un aficionado reconoce con una sonrisa.