El BMW M5 G90 abre una etapa distinta para una de las berlinas deportivas más conocidas del mundo. Sigue siendo un M5, pero ya no se lee solo como sedán rápido: ahora mezcla tamaño, electrificación, potencia híbrida y una imagen mucho más contundente.
El M5 que cambia de era sin pedir permiso
La generación G90 ha dividido opiniones, como suele pasar cuando una saga importante se mueve hacia otro territorio. Su sistema híbrido enchufable con V8 biturbo y motor eléctrico lo coloca en una liga de cifras enormes, pero lo interesante en miniatura es también su volumen: más ancho, más pesado visualmente y con una presencia muy física.
Frozen Orange para poner el foco en la estantería
El acabado Pebble Beach Frozen Orange Metallic no busca discreción. En escala 1/18, ese naranja convierte al M5 en una pieza de primera lectura dentro de la vitrina, especialmente junto a BMW M más sobrios. GT Spirit recoge bien esa sensación de berlina moderna que ya casi pisa terreno de superdeportivo familiar.
Es una referencia muy de presente: polémica, potente y con suficiente personalidad como para que cada aficionado tenga una opinión al verla.